05 febrero, 2008

PROFUNDIZAR EN LA DEMOCRACIA Y EN LA SOLIDARIDAD.

El Grupo de Párrocos del Sábado, ante las próximas elecciones generales del día 9 de marzo, ofrece sus reflexiones para iluminar la construcción de las propuestas políticas y el libre ejercicio del voto, desde la perspectiva evangélica.

La autoridad del magisterio de la Iglesia en la contienda electoral se inscribe exclusivamente en la iluminación de la conciencia moral para el ejercicio libre del voto ante las propuestas políticas que se presenten. Ningún miembro de la Iglesia puede sustituir la decisión última de la conciencia, que permanece siempre como la instancia suprema y decisiva para la orientación del voto. Ningún obispo ni conferencia episcopal pueden modificar esta doctrina conciliar, a pesar de sus frecuentes intervenciones públicas orientadas a inclinar el voto de los cristianos hacia la opción conservadora o hacia posiciones mucho más extremas. La fe cristiana permite diversidad y pluralidad de opciones políticas, siempre que tiendan a favorecer el bien común y la promoción de la justicia.

Desde la perspectiva de los valores del Reino de Dios, nos proponemos colaborar en la formación de la conciencia y ayudar a que el votante católico recupere su libertad, sin miedo ni coacciones, ya que no están en juego ni posiciones dogmáticas, ni visiones totalitarias, sino programas de acción que cada uno debe libremente discernir. Este llamado a la libertad de conciencia no preside ciertas manifestaciones de algunos obispos, que se identifican peligrosamente con las propuestas más conservadoras, hasta patrimonializar la fe de la Iglesia en un único partido o en ideologías bien definidas. Cuando hacen eso, parece que no tienen en cuenta las consecuencias lamentables que esta posición provocó, en épocas bien recientes, en nuestro pueblo y en la Iglesia.

Renovar la política

Apoyamos la dignificación de la acción política a través de comportamientos que la sitúen más allá de la crispación, el linchamiento o el hostigamiento visceral, así como a los grupos que presenten en sus listas a políticos honestos y competentes y que propongan fórmulas para promover la ética política, la convivencia cívica y solidaria y la cultura de la trasparencia en la acción social, económica, política y mediática.

Calidad democrática

Apoyamos a las fuerzas políticas que elijan el diálogo y la negociación como cauces en la resolución de conflictos y en la búsqueda de la paz; que sean capaces de llegar a acuerdos pos-electorales en orden a unir esfuerzos en favor del interés común; que luchen contra la corrupción y reformen la ley electoral para profundizar en la democracia y la participación; que desbloqueen las instituciones básicas como el Parlamento y la Magistratura; que rechacen medidas que conculquen derechos democráticos de personas, pueblos o grupos; y que amplíen los derechos civiles y sociales de todas las personas, cualquiera sea su orientación ideológica, cultural, religiosa, sexual, o nivel de capacidad o discapacidad intelectual

La centralidad de los últimos

Apoyamos las propuestas políticas que antepongan los ideales de justicia social y solidaridad; que propongan medidas que dignifiquen el trabajo y prioricen las necesidades de las personas excluidas y grupos socialmente empobrecidos; que favorezcan las medidas redistributivas a favor de los que tienen menos poder adquisitivo; que fomenten la igualdad en derechos y responsabilidades de las personas inmigrantes; y que potencien la lucha contra la pobreza mundial y la cooperación al desarrollo.

El desarrollo sostenible

Apoyamos las propuestas económicas y urbanísticas basadas en un desarrollo sostenible, transparente y sustentable; que antepongan el bien común al lucro personal mediante medidas contra el desarrollismo salvaje que destruye la naturaleza; que procuren la defensa del medio ambiente frente al crecimiento depredatorio realizado al amparo de información privilegiada o concesiones interesadas; y que garanticen la sostenibilidad del planeta y el futuro de las nuevas generaciones.

Valores compartidos

Apoyamos a quienes favorezcan políticas culturales que promuevan valores, tanto laicos como religiosos, por ser auténticamente humanos, como el respeto a la dignidad del ser humano; el reconocimiento integral de sus derechos; el hambre y sed de justicia; el rechazo de toda opresión, violencia o discriminación; el espíritu de tolerancia, pluralismo y autonomía; la calidad de vida y la promoción de la salud.

La laicidad democrática

Apoyamos las propuestas respetuosas de la laicidad del Estado y de la política; que no conviertan la religión en un elemento de diferenciación política-jurídica, ni consientan la indebida injerencia clerical; que propongan la libertad religiosa y el trato igualitario de las confesiones religiosas; y que reconozcan el pluralismo ético de la sociedad española y el papel público de la religión con el derecho a intervenir cuando se violen los derechos fundamentales de las personas y pueblos –principalmente de los pobres- incluyendo en este supuesto modalidades de aborto y de eutanasia, difícilmente compatibles con el respeto a la vida.

Servicios públicos

Apoyamos las medidas que fortalezcan los servicios públicos a fin de que lleguen a toda la ciudadanía y en especial a los más desfavorecidos; que garanticen que los servicios sociales, sanitarios, culturales, de transportes, habitacionales, deportivos y de ocio sean accesibles a toda la población; y que faciliten el predominio de estos servicios públicos frente a las privatizaciones, para que conecten con las aspiraciones de los barrios populares.

El Estado español es plural y complejo

Apoyamos todos los esfuerzos orientados al reconocimiento práctico y real de las identidades nacionales de los diversos pueblos del Estado, defendiendo y promoviendo sus especificas peculiaridades culturales, lingüísticas y socio-políticas.

Desde estas convicciones conciliares, que compartimos con otras personas y grupos, hacemos un llamamiento a participar activamente en el proceso electoral y, tras discernir los programas, favorecer aquéllos que mejor promuevan los valores indicados, desde la fidelidad a la propia conciencia.

Valencia febrero de 2008
GRUPO DE PÁRROCOS DEL SÁBADO

15 diciembre, 2007

Eucaristías sin clérigos

Foro Diamantino, Corriente Somos Iglesia Andalucía

Nimega – Holanda : En la iglesia de los padres agustinos, la misa del domingo está presidida a la vez por un protestante y por un católico. Por turno, uno se ocupa de la liturgia de la Palabra y del sermón y el otro de la liturgia eucarística. El católico es casi siempre un simple laico y a menudo una mujer. Para las preces eucarísticas, los textos escritos por el ex - jesuita Huub Oosterhuis son preferidos a los textos del misal. Todos comparten el pan y el vino.

Los padres dominicos proponen que en ausencia del sacerdote, una persona escogida por la comunidad presida la celebración de la misa. "Poco importa que sea hombre o mujer, homosexual o heterosexual, casado o soltero". La persona escogida y la comunidad están invitados a pronunciar juntos las palabras de la institución eucarística: "Pronunciar esas palabras no es una prerrogativa reservada al sacerdote. Tales palabras constituyen la expresión consciente de la fe de la comunidad entera".

El citado librito se inicia con la aprobación explícita de los superiores de la provincia holandesa de los dominicos. Las primeras páginas se dedican a la descripción de lo que sucede los domingos en las iglesias de Holanda.

Por falta de sacerdotes, no se pudo celebrar la misa en todas las iglesias. De 2002 a 2004, el número total de misas dominicales en Holanda ha pasado de 2.200 a 1.900. Por el contrario, en el mismo período el número de "servicios de la Palabra y de la comunión" ha pasado de 550 a 630. Se trata de liturgias de sustitución, sin sacerdote y por tanto sin celebración sacramental, en el que la comunión se realiza con formas consagradas previamente.

En algunas iglesias, la distinción entre la misa y el rito de sustitución es percibida claramente por los fieles. Pero no es el mismo caso en otras iglesias, donde los dos se consideran de igual valor y enteramente intercambiables. El hecho de que sea un grupo de fieles quien designe al hombre o a la mujer que dirija la liturgia de sustitución, refuerza entre los mismos fieles la idea de que esa elección hecha desde la base es más importante que el envío de un sacerdote del exterior y desde arriba.

Dígase lo mismo por la formulación de las preces y por la organización del rito. Se prefiere dar libre curso a la creatividad. En la misa, las palabras de la consagración son a menudo reemplazadas por "expresiones más fáciles de comprender y más de acuerdo con la experiencia moderna de la fe". En el rito de sustitución, es frecuente que la distribución de la comunión se haga juntando formas no consagradas con otras ya consagradas.

En todos estos comportamientos, los dominicos distinguen tres aspiraciones muy extendidas:

- que los hombres y las mujeres a quienes se confía la presidencia de la celebración eucarística estén elegidas por la base

- que, de preferencia, "esta elección esté seguida por una confirmación, una bendición o una ordenación por parte de las autoridades de la Iglesia"

- que las palabras de la consagración "sean pronunciadas tanto por los que presiden la eucaristía como por la comunidad de la que forman parte".

Según los dominicos holandeses, estas manifestaciones se apoyan ampliamente en el Concilio Vaticano II, pues la señal decisiva del Concilio ha sido colocar, dentro de la Constitución sobre la Iglesia, el capítulo sobre el "pueblo de Dios" antes del de "la organización jerárquica constituida de arriba hacia abajo por el papa y los obispos". Esto implica reemplazar la Iglesia "pirámide" por la Iglesia "cuerpo", con el laicado como figura central, lo que a su vez implica una visión diferente de la eucaristía.

La idea de que la misa es un "sacrificio" –afirman los dominicos holandeses- está igualmente ligada a un modelo "vertical", jerárquico, en el que solamente el sacerdote puede pronunciar de manera válida las palabras de la consagración. Un sacerdote que debe ser varón y célibe, según prescribe "una teoría arcaica de la sexualidad".

Por el contrario, de un modelo de Iglesia "pueblo de Dios"deriva una visión más libre y paritaria de la eucaristía: como un simple compartir el pan y el vino entre hermanos y hermanas en medio de los cuales se encuentra Jesús", así como una "mesa abierta igualmente a otras personas de tradiciones religiosas diferentes".

El opúsculo de los dominicos holandeses termina exhortando a las parroquias a elegir "desde la base" a las personas destinadas a presidir la eucaristía. En el caso de que, por razones disciplinarias, el obispo no confirmase a estas personas –por ser casadas o porque son mujeres- las parroquias deberían de todas formas seguir su camino:"Que estas personas sepan que están habilitadas, pase lo que pase, para celebrar una eucaristía real y auténtica cada vez que se reúnan en oración y compartan el pan y el vino".

Los autores de esta obra son los padres Harrie Salemans, cura de Utrecht, Jan Nieuwenhuis, antiguo director del centro ecuménico de los dominicos de Ámsterdam, André Lascaris y Ad Willems, antiguo profesor de teología de la Universidad de Nimega. Otro teólogo dominico holandés, más famoso, se destaca entre la bibliografía de referencia: Edward Schillebeeckx, de 93 años. En los años 80 fue sometido a examen por la Congregación para la Doctrina de la Fe por sus tesis cercanas a las que hoy se reúnen en esta obra.

La Conferencia Episcopal holandesa se guarda de dar una respuesta oficial, pero ya han hecho saber que la proposición de los dominicos está "en oposición con la doctrina de la Iglesia Católica ".
En Roma la curia generalicia de los dominicos ha reaccionado débilmente. En un comunicado fechado el 18 de septiembre –no publicado en la web de la Orden- ha definido este libro como una "sorpresa" y ha tomado sus distancias en relación con la "solución" propuesta. Pero ha declarado que comparte la "inquietud" de sus hermanos holandeses respecto a la escasez de sacerdotes: "Parece que ellos tengan la impresión de que las autoridades de la Iglesia no han trabajado suficientemente la cuestión y, en consecuencia, empujen hacia un diálogo más abierto (...) Pensamos que hay que responder a esta inquietud con una reflexión teológica y pastoral prudente entre la Iglesia entera y la orden dominicana"
En Holanda, los dominicos han anunciado una próxima reimpresión del libro. Los 2.500 primeros ejemplares se agotaron rápidamente.
El Sínodo de obispos de 2005 ha trabajado sobre las cuestiones planteadas por los dominicos, habiendo extraído unas indicaciones radicalmente diferentes.

23 octubre, 2007

Eucaristías sin curas Dominicos holandeses "reinventan" la Misa

Aporte de Movimiento También Somos Iglesia- Chile

martes 23 de octubre de 2007


ROMA, 3 de octubre del 2007 – En el volver a darle plena ciudadanía al rito antiguo de la misa, con el motu proprio "Summorum Pontificum", Benedicto XVI ha mencionado su intención de reaccionar también al exceso de "creatividad" que en el nuevo rito "llevó a menudo a deformaciones de la liturgia al límite de lo soportable".

Ateniéndose a lo que ocurre en algunas áreas de la Iglesia, esta creatividad incide no sólo sobre la liturgia sino también sobre los mismos fundamentos de la doctrina católica.

En Holanda, en Nijmegen, en la iglesia de los frailes agustinos, cada domingo la misa es presidida conjuntamente por un protestante y por un católico, que se turnan entre la liturgia de la Palabra y el sermón, y la liturgia eucarística. El católico es casi siempre un simple laico, y frecuentemente una mujer. Para la plegaria eucarística, en vez de los textos del misal se prefieren los textos compuestos por el ex jesuita Huub Oosterhuis. El pan y el vino lo comparten todos.



Ningún obispo ha autorizado jamás esta forma de celebración. Pero el P. Lambert van Gelder, uno de los agustinos que la promueve, está seguro de estar en lo correcto: "En la Iglesia son posibles diferentes formas de participación, nosotros somos parte de la comunidad eclesial a todos sus efectos. No me considero para nada cismático"

Siempre en Holanda, los dominicos han hecho más, con el consenso de los provinciales de la orden. Dos semanas antes de que entrara en vigor el motu proprio "Summorum Pontificum" distribuyeron en todas las 1300 parroquias católicas un opúsculo de 38 páginas titulado "Kerk en Ambt", Iglesia y ministerio, en el cual proponen transformar en regla general lo que en varios lugares ya se practica espontáneamente.

La protesta de los padres dominicos es que, a falta de un sacerdote, sea una persona escogida por la comunidad quien presida la celebración de la misa: "No importa que sea hombre o mujer, homo o heterosexual, casado o célibe". La persona escogida previamente y la comunidad son exhortados a pronunciar juntos las palabras de la institución de la eucaristía: "Pronunciar estas palabras no es una prerrogativa reservada a los sacerdotes. Esas palabras constituyen la consciente expresión de fe de la comunidad entera".

El opúsculo se abre con la explícita aprobación de los superiores de la provincia holandesa de la orden de los predicadores y dedica las primeras páginas a una descripción de lo que sucede el domingo en las iglesias de Holanda.

Por escasez de sacerdotes, no en todas las iglesias se celebra la misa. Desde el 2002 al 2004 el número total de las misas dominicales en Holanda ha descendido de 2200 a 1900. En cambio, en el mismo periodo ha aumentado de 550 a 630 el número de "servicios de Palabra y comunión": es decir, liturgias que la sustituyen, sin el sacerdote y por tanto sin celebración sacramental, en las cuales la comunión se hace con hostias consagradas antes.

En algunas iglesias la distinción entre la misa y el rito que la sustituye es percibida claramente por los fieles. Pero en otras no, las dos cosas son consideradas de igual valor, intercambiables en todo. Más aún, el hecho de que sea un grupo de fieles el que designe al hombre o mujer que guía la liturgia sustituta consolida en los mismos fieles la idea de que su elección "desde abajo" es más importante que el envío de un sacerdote de afuera y "desde arriba".

Y lo mismo ocurre para la formulación de las plegarias y para el ordenamiento del rito. Se prefiere dar libre campo a la creatividad. Las palabras de la consagración, en la misa, son frecuentemente sustituidas por "expresiones más fáciles de entender y más en sintonía con la moderna experiencia de fe". En el rito sustituto, sucede frecuentemente que a las hostias consagradas se agregan hostias no consagradas y se distribuyen todas juntas para la comunión.

En estos comportamientos los dominicanos holandeses distinguen tres expectativas difundidas:

– que los hombres y las mujeres a quienes se les confía que presidan la celebración eucarística sean escogidos "desde abajo";

– que se espera que "esta elección sea seguida de una confirmación o bendición, u ordenación por parte de la autoridad de la Iglesia";

– que las palabras de la consagración "sean pronunciadas tanto por quienes presiden la eucaristía, como por la comunidad de las que ellos son parte.

A juicio de los dominicanos holandeses, estas tres expectativas tienen pleno fundamento en el Concilio Vaticano II.

La movida decisiva del Concilio, a su juicio, ha sido la de introducir en la constitución sobre la Iglesia el capítulo sobre el "pueblo de Dios" antes que el de "la organización jerárquica constituida desde lo alto hasta lo bajo, desde el Papa y desde los obispos.

Esto implica sustituir una Iglesia "pirámide" con una Iglesia "cuerpo", con el laicado como protagonista.

Y esto implica también una visión diferente de la eucaristía.

La idea que la misa sea un "sacrificio" – sostienen los dominicos holandeses – está también ligada al modelo "vertical", jerárquico, en el cual sólo el sacerdote puede pronunciar válidamente las palabras de la consagración. Un sacerdote varón y célibe, como está prescrito por "una antigua teoría de la sexualidad".

En cambio, del modelo de la Iglesia "pueblo de Dios" deriva una visión de la eucaristía más libre y paritaria: como simple "compartir el pan y el vino entre hermanos y hermanas en medio de lo cual está Jesús", como "mesa abierta también a gente de diferentes tradiciones religiosas".

El opúsculo de los dominicos holandeses termina exhortando a las parroquias a escoger "desde abajo" las personas a las cuales hacer presidir la eucaristía. Si por motivos disciplinarios el obispo no confirmase a tales personas – porque están casadas, o porque son mujeres – las parroquias seguirán igualmente su camino: "Sepan que ellas de todos modos están habilitadas para celebrar una real y genuina eucaristía cada vez que se reúnen en oración y comparten el pan y el vino".

Los autores del opúsculo son el padre Harrie Salemans, párroco de Utrecht, Jan Nieuwenhuis, ex director del centro ecuménico de los dominicos de Ámsterdam, André Lascaris y Ad Willems, ex profesor de teología en la universidad de Nijmegen.

En la bibliografía citada por ellos sobresale otro, más famoso, teólogo dominico holandés, Edward Schillebeeckx, 93 años, que en los años ochenta terminó bajo el examen de la congregación para la doctrina de la fe por tesis cercanas a las que ahora confluyen en el opúsculo.

La conferencia episcopal holandesa se reserva replicar oficialmente. Pero ya ha hecho saber que la propuesta de los dominicos se presenta "en conflicto con la doctrina de la Iglesia católica".

Desde Roma, la curia general de los predicadores ha reaccionado débilmente. En un comunicado del 18 de setiembre – no publicado en el sitio web de la orden – ha definido el opúsculo como una "sorpresa" y ha tomado distancia de la "solución" propuesta. Pero ha señalado que comparte "la inquietud" de los hermanos holandeses sobre la escasez de sacerdotes: "Puede ser que sientan que la autoridad de la Iglesia no haya tratado suficientemente este asunto y, como consecuencia, empujen así a un diálogo más abierto. [...] Creemos que a esta inquietud se debe responder con una reflexión teológica y pastoral prudente entre la Iglesia interna y la orden dominicana".

Desde Holanda, los dominicos han anunciado una próxima reimpresión del opúsculo, cuyas primeras 2500 copias se agotaron rápidamente.

08 septiembre, 2007

Los dominicos holandeses hacen un llamamiento para que los laicos celebren la misa

Aparecido en el semanario católico británico The Tablet

La orden de los dominicos en los Países Bajos ha realizado una recomendación radical: ministros laicos, escogidos por sus feligreses, deberían poder celebrar la eucaristía si no hay sacerdotes ordenados disponibles.En un boletín enviado por correo a todas las 1.300 parroquias del país, afirma que la Iglesia debería modificar su modelo de misa, centrado alrededor de la figura del sacerdote, por otro construido alrededor de una comunidad que comparte el pan y el vino en la oración.

"El hecho de que sean mujeres o hombres, homosexuales o heterosexuales, casados o solteros, no viene al caso. Lo que es importante es una actitud infecciosa de fe" dice el boletín, que tiene el visto bueno de los líderes holandeses de la orden.

Sin embargo, la Conferencia Episcopal Holandesa manifestó enseguida que el boletín parecía estar "en conflicto con la fe de la Iglesia Católica Romana". Dijo que no tuvo conocimiento anterior del proyecto y que tenía que estudiar el texto en más detalle antes de pronunciarse.

El boletín de 38 páginas, "Kerk en Ambt" (Iglesia y Ministerio) fue escrito por 4 dominicos que incluyen al Padre André Lascaris, teólogo del Centro de Estudios Dominico para la Teología y la Sociedad de Nijmegen. El Padre Lascaris estuvo involucrado en trabajos a favor de la paz en Irlanda del Norte entre 1973 y 1992 y ha publicado numerosos artículos y libros acerca de conflictos, la violencia, el perdón y la reconciliación.

Los demás co-autores son el Padre Jan Nieuwenhuis, director jubilado del centro ecuménico dominico de Amsterdam, el Padre Harrie Salemans, párroco en Utrecht y el Padre Ad Willems, profesor jubilado de teología en la Universidad de Radboud en Nijmegen.

El boletín refleja las opiniones del teólogo dominico belga Edward Schillebeeckx. En 1986 la Congregación para la Doctrina de la Fe bajo el Cardenal Joseph Ratzinger advirtió al Padre Schillebeeckx que sus comentarios sobre la eucaristía y el ministerio eran "erróneas" pero no realizó ninguna acción en su contra.

El boletín afirma que muchos católicos holandeses están frustrados, que la unión de parroquias y el cierre de iglesias es la respuesta principal al reto de la disminución de los clérigos. "La Iglesia está organizada alrededor de los sacerdotes y considera el sacerdocio más importante que las comunidades de la fe", comentó el Padre Salemans en una entrevista colocada en el sitio web de la orden holandesa. "Esto es fatal para las feligresías locales".

Siguiendo el modelo de la Iglesia primitiva, dice el boletín, una feligresía podría elegir su propio ministro laico para presidir las celebraciones. El ministro y la congregación recitarían las palabras de la consagración juntos. "Recitar estas palabras no es el derecho ni el poder exclusivo del sacerdote", dice el boletín. "Se trata de la expresión consciente de fe de toda la congregación."

El número de dominicos holandeses se ha menguado al igual que los otros clérigos y ahora quedan sólo 90 varones. Desde 2000 se han cerrado unas 200 parroquias en los Países Bajos debido a la falta de sacerdotes y la caída de la asistencia en las celebraciones.

William Jurgensen